segunda-feira, 5 de maio de 2014

Los procesos electorales: el camino de una situación no revolucionaria

Artigo
04 de maio de 2014
Por Kumbaya Carrero, professor universitário equatoriano

La Crisis Estructural del Capitalismo, sólo concluirá con la destrucción total o mayoritaria de del Modo de Producción Capitalista y las Relaciones Sociales de Producción que las sustentan, en ella incluidas las relaciones de poder.
Pero mientras tanto esto se da, presenciamos procesos  (cíclicos cada vez más cortos) de crisis económica, Financiera, de Oferta y Demanda a nivel Mundial, que sólo en la medida en que tocan  las estructuras de los países que hegemonizan el manejo de la economía mundial… Estados Unidos, Unión Europea (Alemania, Francia, Inglaterra), Japón, India y China, llaman la atención a los grupos de poder transnacionales, al grado que no han vacilado en aplicar para sí, como uno de los recursos antes inimaginables para su protección, la misma política neoliberal, aplicada en los países bajo su dominio colonial. 
La auto aplicación neoliberal, provoca el aparecimiento de procesos de resistencia social, en Francia, en España surgen el movimiento de los Indignados, pero de  una aparente incoherencia y que expresa la falta de dirección revolucionaria; presenciamos el triunfo electoral de la Derecha en España y Francia y de otra parte, en Estados Unidos movilizaciones sindicales, y de migrantes contra la política gubernamental y las decisiones del Congreso Norteamericano, Obama es el presidente norteamericano con la política más dura en contra de los migrantes
La crisis permanente del capitalismo en su etapa final es insostenible. Del análisis del FMI y del BM se prevé que el proceso de extracción de la plusvalía internacional seguirá en aumento. Los saqueos de las economías de los países en desarrollo estarán en el orden del día.  De tal manera que, se espera en este año y el transcurso de los dos siguientes, que los efectos de estas crisis y su recuperación pasen factura a los países en desarrollo proveedores principalmente de  materia prima.
Por otra parte, en el marco de una etapa revolucionaria, Latino América es la evidencia de un proceso prerevolucionario1 abierto y que todavía no consolida o no construye una dirección revolucionaria, corriendo el riesgo de llevar a la clase obrera y el proletariado a una grave derrota y el triunfo de la reacción2, que podría llevarnos a una nueva situación, a una situación no revolucionaria3.
Todos estos procesos, como parte de la expresión de resistencia popular a las políticas neoliberales que se venían aplicando, en función de las recetas y las cartas de Intención del FMI en cada uno de los países de América del Sur, posibilitaron agrupaciones y corrientes de Frente Amplio con propuestas del lado de la Izquierda política.
En la actualidad, en cada varios países suramericanos los Gobiernos de Frente Popular implementados sobrepasan un periodo presidencial, las poblaciones empiezan a pasar factura, y los discursos, no atinan a rebasar la propuesta de reforma de la estructura institucional del estado, mientras los programas asumen tendencias “keynesianas” abiertas a los mercados internacionales. 
En este marco en Ecuador René Ramírez4 (Ex secretario SENPLADES) se pronuncia indicando que se ha asumido el gobierno, pero no se ha tomado el poder.
A partir del feriado bancario de 1999 se evidencia con claridad la apertura previa de un proceso prerevolucionario en América y cuya expresión más contundente en Ecuador tuvo lugar con la presencia de los forajidos y la caída de Lucio Gutiérrez.
Este proceso llevo a que se presente un acuerdo temporal entre las organizaciones sociales, obreras, campesinas, gremiales con organizaciones políticas de las diferentes tendencias de Izquierda y de centro, reconfigurando inicialmente un Frente Amplio que lleva a la presidencia al Eco. Rafael Correa Delgado (que venía de ser ministro de economía del Gobierno de Alfredo Palacios5) y a Lenin Moreno como su vicepresidente.
Con este preámbulo de las jornadas de los forajidos6, donde la propuesta estaba planteada con la consigna de “QUE SE VAYAN TODOS”, y el proceso electoral del 2006 que hecha a tierra a los principales exponentes de la partidocracia, se constituye una nueva alianza de Gobierno de Frente Popular,  entre las  organizaciones Políticas de Izquierda y de Centro, como el Partido Socialista Frente Amplio, Pachakutik, MPD, Ruptura 25, fracciones de la ID y de la DP, Nuevo PAIS, que venían debilitadas y desgastadas del proceso anterior con Lucio Gutiérrez y el primer ensayo de Gobierno de Frente Popular, más las organizaciones de Base y organizaciones clasistas que también fueron golpeadas y debilitadas por ese proceso, como la CONAIE, FUT, todas las centrales sindicales, organizaciones campesinas, la Federación de Estudiantes Secundarios y Universitarios Públicos y Privados, la gran mayoría de ONGs con estructura o acción nacional y sectores de la burguesía agroexportadora e industrial comercial. 
En el 2007 se consolida un modelo gubernamental centrado en los procesos electorales, fortalecidos y acompañados permanentemente por una acción mediática, configurada desde la óptica de los eruditos de la academia, con Alberto Acosta a la cabeza7. Se conforma la Asamblea Nacional Constituyente, proceso en virtud del cual se neutraliza la escalada del movimiento de masas hacia una acción de carácter insurreccional.
Este proceso enmarcado en una lucha encarnizada por conciliar el poder en la hegemonía que representa el Estado Ecuatoriano, presenta como una debilidad, de la estrategia institucional y de gestión que es aterrizada en el nuevo Modelo de Gestión planteado en el Plan Nacional del Buen Vivir y de manera inicial primero en los cinco ejes de la Revolución Ciudadana y que ahora suman diez, es que tiende a desviarse pragmáticamente hacia el proceso de producción y explotación capitalista más simple8.
La tarea de los  Gobierno de Frente Popular es distraer a la vanguardia del proletariado, destruir sus organizaciones, mientras la burguesía y los partidos del capitalismo se reagrupan, rearman y reorganizan en función de mantener su poder. 
Para el efecto puede llegar a emplear los métodos del fascismo. Desde aquí debemos recordar siempre que en momentos de auge revolucionario “al imperialismo se le hace indispensable movilizar a la pequeña burguesía y aplastar al proletariado con su peso… En la medida en que el proletariado se muestre incapaz, en un momento determinado, de conquistar el poder, el imperialismo comienza a regular la vida económica con sus propios métodos; es el mecanismo político, el partido fascista que se convierte en el poder estatal” (Bonapartismo, fascismo, y guerra; Leon Trotsky, 1940).
En esta circunstancia las direcciones traidoras que se han tomado los partidos proletarios, normalmente se suman al gobierno o en su defecto asumen posiciones pacifistas, desmovilizando al proletariado en su lucha por el poder.
En esta coyuntura, el proceso electoral 2013 prepara el camino de una situación no revolucionaria; las organizaciones tradicionales intentan recomponerse en los territorios. Y se presenta un nuevo proceso de reciclaje político; la derecha presenta nuevos cuadros y la izquierda tradicional sucumbe en el intento.
Sin la propuesta de un proceso insurreccional orientado hacia la Revolución Socialista, la Revolución Ciudadana y el Sumak Kawsay vaciada de su espíritu, se propuso como la travesía estratégica a cumplir; su carácter de clase y su acción programática determina su orientación política, como herramienta para la profundización de la revolución o el desate de la contrarrevolución y/o el fascismo.
Aunque, en el proceso electoral de febrero 2013, las direcciones políticas no incorporaron de manera general, la discusión de los elementos sobre los que se constituiría el nuevo proceso de profundización de la Revolución Ciudadana y sus pilares ideológicos y estructurales; la población por su parte, apostó por el entendido primero del Sumak Kawsay. El enfrentamiento y la resistencia contra el Imperialismo y por otro lado, en el territorio, el enfrentamiento contra la burguesía y sus representantes.
En esa medida, en el imaginario de la población, la discusión estaba,… en la participación del poder, los procesos de inclusión y su consolidación en esta época de la Revolución Ciudadana. 
Triunfó la propuesta de profundizar la Revolución Ciudadana, con la idea, de que lo mejor está por venir y Rafael Correa, obtiene según la información de la página web de la CNE, el 51,68% de los votos escrutados, en tanto su inmediato seguidor, Guillermo Lasso (representante de la derecha política proimperialista) obtiene el 20,72%, Lucio Gutiérrez 6,21%  de los votos. 
Diferentes sectores de la política territorial asumen posiciones independientes y se pronuncian por apoyar las obras positivas del gobierno de la revolución ciudadana.
La socialdemocracia en el gobierno fortalece sus posiciones a nivel de los sectoriales y consolidan su tendencia en el territorio, y disputan el espacio político en manos de la revolución ciudadana.
La derecha política bajo el paraguas de CREO y SUMA se construyen en los territorios la expectativa esta en torno a las ciudades de mayor peso político Quito, Guayaquil, Cuenca, la campaña presidencial 2017 reinicia, no están dispuestos a dar tregua.
En tanto las organizaciones sociales y de masas no presentan aún una acción pública cohesionada, sin embargo este proceso preludia una tendencia. “Hasta ahora nadie había puesto aún en duda que la fuerza del movimiento  contemporáneo consistiese en el despertar de las masas …, y su debilidad, en la falta de conciencia y de espíritu de iniciativa de los dirigentes revolucionarios” (Lenin, Quehacer, 1902). De tal manera que en lo local, acudimos a un nuevo proceso electoral, que sin enfrentar la propuesta del programa de la revolución ciudadana, puso en evidencia la disputa del poder en los territorios.
Este proceso estuvo marcado por un manejo territorial de caudillos, sin unificación del discurso y sin presentar propuesta programática. Si se planteaba obras, todo era a partir de la imagen presidencial; nadie, ni la oposición definió de manera puntual, en que elementos iban a trabajar. El discurso fue vacio y pudo más la imagen del caudillo de manera positiva o negativa respaldadas por la idea de que la imagen del Presidente aguanta todo.
“En los procesos de mayor conciencia, en los procesos de mayor presión por la democracia, es allí, donde los caudillos generalmente representantes de la clase dominante infiltrada, aparecen y recurren a las practicas aparentemente olvidadas, de sometimiento y engaño. En la actualidad diríamos que vuelven a servirse de las viejas prácticas de la partidocracia, haciendo espíritu de cuerpo e incluso defendiéndolas, porque ahora son ellos, los que la aplican, y se acogen al poder de la clase dominante, como única expresión de lo posible. El caudillismo, es una de las principales armas políticas de agitación y ruptura, que tiene la clase en el poder, para atentar contra la democracia y el desarrollo de las organizaciones y regímenes democráticos y revolucionarios” (Kumbaya, El ejercicio de la democracia y el caudillismo en el siglo XXI).
De tal manera que las condiciones del movimiento de masas, y de las organizaciones revolucionarias, por una parte, y la reconfiguración de la reacción de derecha en virtud de las políticas encaminadas por el Gobierno de Frente Popular por otra,  han configurado un momento no revolucionario que podría declinar hacia el fascismo.
Una vez que el proceso electoral de 2006 permite la implementación de un Gobierno de Frente Popular con la bandera de la Revolución Ciudadana como propuesta política motriz, este pone a funcionar un programa institucional generador de una nueva infraestructura, a partir del cual se genera una acción de contención ideológica y política a nivel de la superestructura del estado sumamente especializada y con un alto grado de modernización en los procesos y herramientas, que son manipuladas por los principales expositores y pensadores alineados por el lado de la Izquierda, la Socialdemocracia e incluso de la Derecha, la Cooperación Internacional de diferente sesgo, constituida desde los tecnócratas norteamericanos de la USAID, hasta los tecnócratas de la Unión Europea y por supuesto la experiencia reciente en el ejercicio del poder aglutinados en la propuesta del socialismo del siglo XXI y articulados principalmente por Lula Da Silva, Daniel Ortega, Raul Castro, Hugo Chávez y Heinz Dieterich Steffan.
Bajo un discurso nacionalista, momentáneamente anti norteamericano, pero también anti aristocrático, recogiendo un discurso populista, estilizado, con la imagen de intelectuales y estadistas críticos del neoliberalismo, y una gran maquinaria especialista en el Marketing Container, ubica su accionar político bajo un nuevo modelo de ordenamiento donde los sectores no pelucones9, asumen la dirección del Estado.
El proceso electoral 2014 muestra el distanciamiento de las direcciones, llamadas eventualmente a orientar el proceso de transformación, con las masas y sus organizaciones sociales.
Sin embargo, se debe considerar que, en el proceso de la revolución permanente, las masas aún a riesgo de la probabilidad de  un proceso de desmoralización y derrota, es capaz de seguir hacia adelante, aunque sin norte claro. A manera de estampida sigue hacia el abismo de la derrota o hacia el triunfo del proceso revolucionario.
Es necesario destacar de este proceso seis elementos:  
1.            Si bien la tendencia general por sus características principales, apuntan hacia una situación no revolucionaria, en cambio en algunos territorios, de manera contradictoria, la organización social en apoyo al cambio consciente de estructura presenta un proceso inicial de fortalecimiento y reconstitución; sin embargo la acción  o reacción y sus organizaciones las de apoyo y sostén ideológico y político del capitalismo, sociales y/o políticas también llevan adelante procesos tendientes a su fortalecimiento y reorganización.
2.            La población de manera general, sigue en la propuesta de la Revolución Ciudadana y el Sumak Kawsay, aunque en los territorios desapruebe a sus representantes.
3.            La lucha política eficaz por la revolución socialista en contra de la reacción fascista, solo es posible en virtud de un proceso consolidado de construcción orgánica de análisis y dirección que oriente y lidere, el proyecto de la  Revolución y que enfrente de manera tenaz y exitosamente la política burguesa10.
4.            La generación de cuadros locales, regionales y nacionales es un imperativo; así como, la socialización de la información, educación, análisis, crítica y autocrítica  que nos permita tener una población con participación y decisión efectiva.
5.            Sin embargo nada de esto tendrá fundamento si no se armoniza la propuesta ideológica y del análisis de las condiciones sociales de producción y explotación, con la propuesta programática de cambio y transformación, es decir sin un marco teórico de análisis y sin programa no existe proceso que garantice el propósito estratégico planteado11.
6.            Por último, el sujeto de la revolución siempre debe ser incorporado en los análisis, en las decisiones y las acciones, caso contrario su acción espontanea puede llevar por delante el proceso y afectarlo irremediablemente.

Referencias
[1] Situaciones prerrevolucionarias, o prefebrero: “se dan cuando el régimen burgués entra en crisis y el pueblo rompe con él dejándolo sin ningún apoyo social. Son prerrevolucionarias porque aún no está planteado el problema del poder, pero ya están maduras las condiciones para que se plantee. Se convierten en revolucionarias cuando las masas populares logran unificar su odio al régimen en una gran movilización unificada a escala nacional, provocando que la crisis del régimen se convierta en total y absoluta.” (Nahuel Moreno, Las revoluciones del Siglo XX).

[2] Todo lo que ocurra con los regímenes y gobiernos son sólo reformas, en tanto no se cambie el carácter de clase del estado…El proceso opuesto a la revolución es la contrarrevolución. El opuesto a la reforma es la reacción (Nahuel Moreno, Las revoluciones del Siglo XX).

[3] Una etapa revolucionaria no puede dejar de serlo si la burguesía no derrota duramente, en la lucha, en las calles, al movimiento obrero. Pero la burguesía, si tiene márgenes, puede maniobrar, convencer al movimiento obrero de que deje de luchar. Se abriría así una situación no revolucionaria, pero la etapa seguiría siendo revolucionaria porque el movimiento obrero no fue derrotado. Incluso, la burguesía puede reprimir al movimiento obrero sin llegar a los métodos de guerra civil y asestarle derrotas parciales que lo hagan retroceder, abriendo una situación reaccionaria, pero que seguiría estando dentro de la etapa revolucionaria. (Nahuel Moreno, Las revoluciones del Siglo XX).

[4] Militante de la organización política de gobierno Alianza PAIS.

[5] Alfredo Palacios fue Vicepresidente del defenestrado Lucio Gutiérrez, junto con el encabezaron el primer ejercicio de un Gobierno de Frente Popular después del regreso a la democracia representativa. Recibió el respaldo al igual que Rafael Correa de las organizaciones Tradicionales de la Izquierda, así como de las organizaciones sociales y sindicales. Sin embrago tuvo una participación más dura con la derecha y su representación Internacional.
Un Gobierno de Frente Popular no es  otra cosa que, un gobierno en donde las diferentes clases sociales tienen participación (burguesía, Pequeña Burguesía, Proletariado), en este contexto sigue rigiendo la burguesía con el apoyo de varios sectores sociales de las otras clases.

[6] Levantamiento popular, que echó abajo al gobierno de Lucio Gutiérrez  y cuya principal expresión se dio en Quito. La composición de clase de este levantamiento fue mayoritariamente  de clase media y configurada principalmente por sectores urbanos.

[7] Alberto Acosta facilita la primera jornada de discusión teórica de la constituyente, ratifica el poder en la presidencia de Rafael Correa y no en la Constituyente y luego entrega la constituyente a manos de Fernando el Corcho Cordero que venía de las filas de la Estructura de Ciudadanos Nuevo País consolidada principalmente por organismos no gubernamentales y una parte de representantes universitarios.

[8] El negocio, el comercio, la adquisición y la entrega de la obra pública facilitada a partir de INCOP como de las estrategias de producción y comercialización desde el ejecutivo y sus ministerios especializados.

[9] Bajo este criterio se configura de manera idealista, retrograda pero modernizada la propuesta republicana de la revolución francesa y asume la posición liberal y discursiva de personajes que se identificaron ideológicamente con dicho planteamiento (Simón Bolívar).

[10] Es preciso ayudar a las masas, en el proceso de lucha cotidiana, a encontrar el puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa de la revolución socialista. Este puente debe consistir en un sistema de reivindicaciones transitorias, partiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias camadas de la clase obrera y conduciendo invariablemente a una sola y misma dirección: la conquista del poder por el proletariado”. (El Programa de Transición, Trotsky 1938)

[11] Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario. (Quehacer Vladirmir I. Lenin, Febrero 1902)


Nenhum comentário:

Postar um comentário

Adicione seu comentário.